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Una historia

Una vida... ... en el renacimiento... Un baile comienza, la gente se mueve con soltura, se deslizan al unísono... Reverencia, saludo... manos unidas y en arco... pliegue... danza. En la habitación de al lado... ... arrancan el vestido, dos musculosos brazos, mientras la dama deja de ser dama para convertirse en sumisa. Su boca abraza los pezones, aprieta sus pezones , mientras ella, sonrojada, busca sus biceps, acaricia su melena y sonríe cuando aprieta ambos hacia si. El vestido vuela por un instante y los ojos exclaman el placer que percibe. Lengua, dedos, caricias, suspiros, suspiros, suspiros... jadeos sonoros ... La "sumisa" ahora es ama, suelta los pantalones, empuja hacia abajo un poco y le sorprende cuando la agilidad de su pie, los lleva a sus tobillos. Juegan en un acelerado frenesí, chupan, lamen, muerden, cogen, presionan, penetra... Cada movimiento musical es una nueva postura, cada movimiento musical es una nueva explosión. Practican el arte... Purushayata, arco...

Capítulo V

De los arañazos, de la marca de las uñas en las diferentes partes del cuerpo De las dos ciencias arriba reseñadas, de las enseñanzas de los Kamas respecto a las marcas o arañazos, de la presión, podríamos afirmar sin reservas que se pueden aplicar en diferentes, distintos momentos, pero sobre todo cuando el deseo, la pasión es mas intensa. Son varias las ocasiones en que se pueden poner en práctica estas leyes, caricias potestativas en todos los órdenes del amor, pero sólo citaremos un par de ellas o tres, quizá cuatro, a saber: Cuando la mujer está embriagada, ebria, en la primera visita, cuando se yace con una mujer por primera vez, cuando se produce la reconciliación entre dos amantes coléricos, irritados, despechados incluso, pues es señal de que el amor, la pasión, el deseo crece, vuelve a poseerles o les obliga a ello, haciéndoles pensar que entre ellos nada ha pasado, nada ha ocurrido. No obstante, diremos aquí que la presión de las uñas, su caricia en el cuerpo femenino, en ...

Tros de feminista!

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Los beneficios de hacerlo contínuamente:

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Aquella mañana me costaba abrir los ojos, no podía moverme. Cuando miré a mi alrededor, nada estaba en su sitio, nada era  familiar. No estaba en mi cama... y alguien me había atado en  aquel asqueroso habitáculo! me puse muy nerviosa al ver que  estaba desnuda allí, tapada por una sábana verde, atada a lo  que parecía una camilla. - E h!!! deixèu-me anar! eh! on és el meu fill!!! Un hombre entro haciéndome callar, se acercó a mi  y me preguntó si me calmaría. - Com vols que em calmi! treu-me d'aquí, jo no t'he fet res!!!   Deixa'm anar o cridaré tan fort que em sentiràn des de    Suècia,  AHHHHHHHHH!!! Se dirigió hacia  la puerta y volvió con una chica vestida de blanco. Creo que empiezo a entender dónde estoy,  pero por qué? qué pasó anoche? -Noia, necessitem que et calmis abans de deslligar-te, t'has fet   mal. Diga'ns, què vas pren...
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Alguna vez se os ha encogido el corazón? Alguna vez sentís que la sombra  se cierne en derredor? Alguna vez notais soledad  entre la multitud? Alguna vez os habéis olvidado? Alguna vez deseais despertar? Alguna vez quereis estar dormidos? Alguna vez necesitais un abrazo? Alguna vez habeis amado? Alguna vez me habeis necesitado? Sea cual fuere vuestras contestaciones,  os mando un millón de abrazos. Para repartirlos, para ser confesados,  deleitados, compartidos, para ser saboreados. El mundo está falto de ellos,  entregadlos de forma altruista, lo necesitais más de lo que pensáis,  lo necesitan más de lo que creen. Pero tú, resérvame uno, mi anhelo,  ... hoy ya se ha borrado. Galletas de la fortuna ...su fortuna fue: Buenas cosas llegan siempre a buenas personas
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  La miré durante mucho tiempo desde tan cerca que, al separarme un poquito de ella, no la reconocía. Sería por ella o por la visión que perdí, pero ya no sabía quien era esa mujer. Ella hacía como que también me miraba de cerca pero creo que movía un poco los ojos para mirar a los que pasaban por delante nuestro y no estropearse los ojos.  El caso es que al final el desengaño me llevo a tener que utilizar gafas. No es por la edad como me dijo la jovencita que me hizo el estudio de mi visión, es por mirar muy de cerca a una mujer.  Esta mañana paseaba en mi bici como cada día esperando encontrar algo, un detalle para escribir y me he encontrado por casualidad con la Calle del Desengaño. Dicho así parece sacado de una canción de Sabina, pero no, la calle existe y allí estaba yo, parado en mi bici y con cara de bobo.  No es una calle bonita y además a estas alturas de mi vi...