
Voy corriendo a la otra
punta de Barcelona,
siempre corriendo, una
entrevista tras otra, nada
en claro, recorte de gastos
de la empresa privada, de
la Administración Pública
y el padre que los matriculó.
Estoy harta.
Y con esto de tener un amiguito, un estúpido amor platónico
y falta de ingresos, voy justa de lo más importante.
Estoy harta de todo.
Me vuelvo a casa. No pienso presentarme a la próxima entrevista.
He tenido suficiente con el viajecito express a Caldes de Montbuï
para ofrecer mi desnudo a una fantástica pintora. Atravesar la
ancha Meridiana que tanta rabia me da, y el resto de Barcelonés,
una hora de trayecto para estar 3 horas inmobil ante los pinceles y
el lienzo. Volveré en metro. Bajaré aquí, Sagrera, aquí podré coger
la L5 y llegaré pronto, tengo que entregar el proyecto ya.
Me sorprende la cantidad de técnicos que hay hoy en esta estación.
Y todos esos monos azules serán necesarios para mantener correcta
una parada de metro? Alegría para mis ojos! Qué hace ese operario
mirándome desde allí, a más de 10cm de mi cuerpo!?
Es lo más atractivo que he visto en mucho tiempo! Y no puedo
creer lo que ha dicho, algo tan explícito y a la vez tan bello...
"Quien pudiese navegar en tus entrañas..."
Ahora mismo no sé si respirar profundamente para recobrar
la calma, o ir hacia él y agarrarle de la mano sin mediar palabra,
para llevármelo a casa. Ahora camino lento hacia él, mientras
me mira fijamente con la boca entreabierta, no se mueve, sólo
sonrie. Y cuando estoy a dos pasos de él, le pido que vuelva a
repetir lo que ha dicho, pero ahora a esta distancia.
"Quien se perdiese en tus entrañas, pudiendo parar el tiempo..."
No puede ser. Esta vez se ha superado, pero ahora estoy delante
de él, y me acerco despacio a su boca para presentarle la entrada
a mis entrañas. Puedo morder sus labios mientras él lame los míos,
y desciende por la barbilla, la mordisquea, acaricia mi cuello y lo
humedece suave con sus gruesos labios. No sé cuánto tiempo
estuvimos allí, mientras mi torrente interior mojaba mis bragas
de una manera insólita, y ese bicho que llevo dentro agarraba el
duro bulto que crecía al sur de su cintura, con impaciencia y loco
por salir de allí, loco por entrar en mi.
Por la noche vinimos a casa, cuando todo estaba en silencio y los
silenciados gritos de nuestras fieras, contenidas antes, pudieron
alzarla voz. Mientras me arrancaba la ropa, loca, mordía con fuerza
su cuello, lamía sus labios, esquivaba su lengua con fuerza, agarraba
sus brazos. Me alzó en brazos y me empujó hacia atrás, sintiendo el
frío tacto de la pared en mi espalda. Eres todo lo que quiero ahora,
le dije, mientras me penetraba como si hoy fuese la última vez y el
último día de su vida. Me agarraba los muslos cada vez más fuerte,
mientras sus envestidas se tornaban cada vez más fuertes,
largas, intensas, y yo me acercaban cada vez más en la locura.
Estoy a punto de estallar. No pares jamás. No despegues tu pecho
del mío. Quédate dentro de mi para siempre... No te vayas!
Vibro al ritmo de su lengua en mi boca, su bestia en mi interior,
sus manos apretándome el culo con crueldad. Y ya no siento frío
en la espalda. Una ola de calor me invade y la descarga eléctrica
se propaga por mi vientre. Fóllame así, SÍ! así. Mi grito se pierde
en su aliento.
Me pierdo, le abrazo, le araño, pido más. Sigue, sigue!!! Por favor,
no dejes de follarme!!! Quédate así, dentro de mi!!! Más fuerte!!!
No he dormido esta noche. Y hoy no pienso ir a ninguna entrevista.
Él ha llamado para decir que está enfermo. Tiene mucha fiebre. Y
yo no dejo de arroparle con mi cuerpo, mientras su fiera
vuelve a aplacar, salvaje, el fuego de mis adentros.