Vuela, Petra Pan!
Ya hacía semanas que brindaba por los días de agosto en que volvería a hacer el loco, apología al hedonismo y carreras con la suerte. Otro verano sin pareja, unos días sin obligaciones familiares y un montón de libertad. Tanto me preparaba para la semana golfa inminente que acabé volando hacia el peludio sin darme cuenta. Empecé a buscar una canguro para mi hijo -para mi también- y acabé encontrando a la mejor. Ahora resulta ser, a parte de canguro y una buena colaboradora con las desagradecidas tareas de la casa, una perfecta confidente con una sensibilidad insólita y una fiestera algo más responsable que la que escribe aún siendo diez años menor. Además encuentro en un hombre lo que ya no esperaba encontrar jamás, habiéndolo tenido delante de mis narices durante mucho tiempo sin saberlo. Ese hombre perfecto sin ningún interés añadido más allá de la amistad, un refuerzo puntual en alguna asignatura pendiente en mi vida y cómplice irónico en temas que pensé poder compartir irremed...