Mai no te'n vagis sense dir T'estimo

Algo muere cuando te vas, cuando te dejan y muere también cuando
tú abandonas.
Algo se agranda cuando esa muerte deja lugar a algo nuevo.
Nació ayer una pasión, mientras algo ya molesto estaba muriendo
a la vez, y ahora palpita de la misma manera que la insurrección
vivda después de parir a un hijo.


Ayer lloraba mientras notaba que algo parecido
estaba pasando, tan sólo a la vista de un cielo brillante,
estampado con una suculenta nube, y visto desde un
coche en marcha que fue artísticamente fotografiado
para formar parte de un videoclip.


La pasada noche fue diferente al resto de las noches
de los últimos meses, la primera de una nueva etapa,
la calma evitará quemar los momentos.
Hoy no tengo prisa y soy feliz con lo que tengo.

Hoy sólo existen quienes aman, colaboran, quienes besan.
Sólo caben aquí quienes sienten, comparten, abrazan, comunican.

Ya no veo ni oigo a nadie más, sólo a quienes respetan como lo hago yo.

Avui 29 d'agost, com pot ser que avui no em desitgis...?




Per primer cop vaig odiar-te,
irritant-me per primer cop
en aquella platja.
Vaig perdonar-te, per la teva
inusual calma, sensual espera.
I estimar-te a l'endemà, primer matí
en què explorant la meva pell,
vas sortejar tot obstacle
com si ho haguéssis estat fent sempre.

I encara t'odio, et perdono, t'estimo.

Encara ets protagonista de les meves nits més humides,
ara per ara en somnis, ara que no sabem veure'ns,
tú que no em perdones, perquè no m'odies
ni m'estimes...

Potser estàs prou sord per voler sentir-me, em sap greu.
I em sap greu ser tan barruera i visceral, i no voler fer-te
un diagrama del meu pensament...

Si em sorprens i arribes a entendre això que és per a tú,
que no és fàcil i ho sé,
potser serà tard per trobar-te,
ara que bullo per sentir-te dintre.
Perquè aquesta matinada
farà un any que em vas encendre,
aquesta matinada vull que tornem a fer la mateixa foguera,
aquesta vegada lliure i sense ferida.

Gràcies per deixar-te estimar, odiar, seduïr.
Gràcies per haver-me estimat, per fer-me plorar de plaer.
T'estimo encara... quan et treus l'armadura
i fas que desitgi morir
recargolada en els teus braços,
la pell eriçada amb el contacte dels teus llavis,
el cos tivant com una corda de guitarra que vibra,
aturat el temps mentre ens mirem fixament
i em penetres fins fer-me perdre el sentit.

Així és com t'estimo,
avui que fa un any que et desitjo.

Com pot ser que avui no em desitgis tú a mi...

No digas que sólo fue un sueño 1º


El recinto de aquella piscina pública era enorme, éramos un montón de gente, tod@s sobre aquel suelo enracholado, tan poco pràctico en una piscina. Aquello era como una pista de patinaje si ibas descalza. Por eso, tod@s iban con chanclas, si es que no estaban sentados o tomando el sol.

Mi chico no aparecía por ninguna parte, y yo ya no sabía que hacer. Me encantaba estar con sus amigos, pero no esparaba que él desapareciese así, sin previo aviso.
Cada vez estaba más nerviosa, no sabia lo que había pasado ni donde buscar. Por más que lo intentaba no recordaba nada de lo que había hecho antes de estar junto a aquella mesa con tres de sus amigos y dos amigas suyas más.
Yo era la única descalza allí, no podía moverme hasta no localizar mis chanclas con la vista; como era tan extremadamente resbaladizo me hice la idea a quedarme un rato quieta... y también era la única que estaba desnuda, la única incómoda y desubicada, sin entender porque estaba allí sin mis cosas. No tenía manera de ver mi ropa, había desaparecido entre tanta gente.
Vi a mi hijo a lo lejos y le llamé. Ayúdame! Busca mi ropa y mis chanclas, no puedo moverme, lo intenté antes y casi me caigo! Pero no me oía porque estaba bastante lejos. Mi padre ni siquiera me había visto, aunque yo seguía mobiendo los brazos para pedirle ayuda. Y él, mi chico, no aparecía... y yo no sé en qué momento me quité la ropa, ni donde dejé las chanclas, no recuerdo que eso haya pasado...
Dos de sus amigas se acercaron a mi, después de pedirles que me diesen agua, me tranquilizaron y me ofrecieron unas chanclas para ir a buscarle. Pero yo había dejado de pensar en eso, ya había tardado demasiado, no me importaba. Aproveché y di un par de vueltas.

Mis amigas estaban por allí, aunque no las veía bien... sí! al otro lado de la tapia, fuera del recinto: Susana! Merxe! Elena! por favor... necesito encontrar mi ropa y mis chanclas, quiero irme de aquí! No me oían, ni siquiera sabían que yo estaba allí, no habíamos venido juntas, yo llegué con él y con sus amigos.
Suerte que ell@s estaban allí, eran encantador@s. Aunque a ningun@ de ell@s parecía extrañarle aquella situación tan incómoda, volvieron a insistirme en que me pusiese algo encima y me calzase para poder caminar; entonces encontraron una de mis chanclas y corrieron a buscar la otra mientras me sonreían como cómplices. Pero lentamente se les deshacía el gesto en la cara, y dibujaban preocupación. Me cogieron por los hombros, calmando mi agobio. Tampoco entendían no verle por allí, ni poder encontrar mis cosas entre tod@s.

Oh Golfu! mi gato se acercó saltando, tenía todo el cuerpo erizado y, sin esperarlo, se me tiró encima y me mordió la mano. No sé qué pasa! qué le pasa!? que le han hecho? estaba rabioso y no me soltaba la mano, me agité hasta que cayó al suelo. Entonces salió corriendo detrás de su madre, que no tenía muy buen aspecto. La gata no debería estar aquí, no entiendo como a podido llegar hasta aquí, si hace meses que la dejé con su dueño en la otra punta de Barcelona.
Mientrastanto, mis amigas seguían hablando al otro lado del muro, fuera del recinto, mientras yo me ponía el albornoz que me había traído otro amigo de él, el que seguía quién sabe dónde...
En cuanto a su amigo, no sabía como decirle lo mucho que me alegraba de que estuviese allí conmigo, me encantaba hablar con él desde el día que mi pareja me lo presentó y en menos de una hora era capaz de sentirle más cerca que al desparecido de su amigo, el que ocupaba mi corazón, y mi pensamiento a todas horas.

En un instante, al alzar la mirada, me dí cuenta que se dirigían tranquilamente hacia la entrada, mientras comentaban el bar al que irían; y yo allí de pie, sin poder apoyarme en nada ahora...

Vaya... otra vez despierta a estas horas. No! Sólo son las 6 de la mañana, aún faltan 2 horas de cama. Pero allí estaba él, como un lirón, con esa media sonrisa que pone cuando duerme. Me encanta. Le hubiese mordisqueado también esos brazos que me vuelven loca, pero me quedo con sus labios y sus mejillas. T'estimo. Intentaré quedarme dormida otra vez, a ver si hay suerte.

Ahora, justo un año después de empeñarme en conciliar el sueño de manera románticamente excéntrica, neurótica y arriesgada, soñar sigue siendo crucial para entender y pillarme infraganti cuando me engaño a mi misma para ser descaradamente feliz [...] Continua

Vuela, Petra Pan!

Ya hacía semanas que brindaba por los días de agosto en que volvería a hacer el loco, apología al hedonismo y carreras con la suerte. Otro verano sin pareja, unos días sin obligaciones familiares y un montón de libertad.
Tanto me preparaba para la semana golfa inminente que acabé volando hacia el peludio sin darme cuenta. Empecé a buscar una canguro para mi hijo -para mi también- y acabé encontrando a la mejor. Ahora resulta ser, a parte de canguro y una buena colaboradora con las desagradecidas tareas de la casa, una perfecta confidente con una sensibilidad insólita y una fiestera algo más responsable que la que escribe aún siendo diez años menor.

Además encuentro en un hombre lo que ya no esperaba encontrar jamás, habiéndolo tenido delante de mis narices durante mucho tiempo sin saberlo. Ese hombre perfecto sin ningún interés añadido más allá de la amistad, un refuerzo puntual en alguna asignatura pendiente en mi vida y cómplice irónico en temas que pensé poder compartir irremediablemente sólo con mujeres: la Útopía cumplida!

Tropiezo, sin pensar ni siquiera, con quien hacía más de 7 años que no veía ni mantenía contacto. Quien un dia soñó con un amor ideal en mi y, triste y frustrado, encontró a una chica también soñadora y sensible, pero muy inquieta, algo más mundana que él y con muchas respuestas por encontrar todavía. Es fantástico ver, después de tanto tiempo, que no hay ninguna cicatriz en su cuerpo que lleve mi nombre, que otra vez riamos irónicamente cuando hablamos de cicatrices sin nombre que aún pican cuando cambia el tiempo.

Y reencuentro también a quien todavía me hacía extremecer con tan sólo oir su voz al teléfono, o sentir sus manos en mi espalda. Sí,.. a quien creía no querer ya igual y poder disfrutar de otra manera ahora que las ilusiones y el romanticismo se habían disuelto.
Pero en realidad encuentro otro oasis que creí no volver a ver jamás en él, el mismo desecuentro que se desmorona y desaparece cada vez que intento acercarme cuando él me invita a hacerlo.
... y sigo volando, muerta de miedo a chocar y estamparme otra vez... he de pasar de largo, que los oasis lo son para tod@s, calientan, pero siempre desaparecen cuando te acercas. Esta vez existe un peligro que hasta ahora sólo había visto ajeno a mi, aquello de lo que había oído hablar tanto y que sólo sentían los otros. Celos [...]

Celos

Carlos Serra fotografia uno de los momentos con que creí no me cruzaría y, sin embargo, no sé si estoy en lo cierto... lo cierto es que estoy aquí.
...Celos
Como el ciclón, que gira sin salida
de todo lo que encierra y desmorona,
e insensible al dolor que se ocasiona
destruye sin saber hasta la vida.
De igual modo, se fijan las raíces
de la duda, ahogando hasta el aliento,
envuelto en tolvanera por el viento
de los celos que muerden y maldicen.
Imposible que más pueda quererle,
ni olvidar de sus besos triste miel,
ni puedo con los míos retenerle
porque sus ojos dicen que es infiel.
Sólo puedo sufrir por olvidarle
o derramar mi sangre antes que odiarle.


Carlos Serra