No digas que sólo fue un sueño 1º


El recinto de aquella piscina pública era enorme, éramos un montón de gente, tod@s sobre aquel suelo enracholado, tan poco pràctico en una piscina. Aquello era como una pista de patinaje si ibas descalza. Por eso, tod@s iban con chanclas, si es que no estaban sentados o tomando el sol.

Mi chico no aparecía por ninguna parte, y yo ya no sabía que hacer. Me encantaba estar con sus amigos, pero no esparaba que él desapareciese así, sin previo aviso.
Cada vez estaba más nerviosa, no sabia lo que había pasado ni donde buscar. Por más que lo intentaba no recordaba nada de lo que había hecho antes de estar junto a aquella mesa con tres de sus amigos y dos amigas suyas más.
Yo era la única descalza allí, no podía moverme hasta no localizar mis chanclas con la vista; como era tan extremadamente resbaladizo me hice la idea a quedarme un rato quieta... y también era la única que estaba desnuda, la única incómoda y desubicada, sin entender porque estaba allí sin mis cosas. No tenía manera de ver mi ropa, había desaparecido entre tanta gente.
Vi a mi hijo a lo lejos y le llamé. Ayúdame! Busca mi ropa y mis chanclas, no puedo moverme, lo intenté antes y casi me caigo! Pero no me oía porque estaba bastante lejos. Mi padre ni siquiera me había visto, aunque yo seguía mobiendo los brazos para pedirle ayuda. Y él, mi chico, no aparecía... y yo no sé en qué momento me quité la ropa, ni donde dejé las chanclas, no recuerdo que eso haya pasado...
Dos de sus amigas se acercaron a mi, después de pedirles que me diesen agua, me tranquilizaron y me ofrecieron unas chanclas para ir a buscarle. Pero yo había dejado de pensar en eso, ya había tardado demasiado, no me importaba. Aproveché y di un par de vueltas.

Mis amigas estaban por allí, aunque no las veía bien... sí! al otro lado de la tapia, fuera del recinto: Susana! Merxe! Elena! por favor... necesito encontrar mi ropa y mis chanclas, quiero irme de aquí! No me oían, ni siquiera sabían que yo estaba allí, no habíamos venido juntas, yo llegué con él y con sus amigos.
Suerte que ell@s estaban allí, eran encantador@s. Aunque a ningun@ de ell@s parecía extrañarle aquella situación tan incómoda, volvieron a insistirme en que me pusiese algo encima y me calzase para poder caminar; entonces encontraron una de mis chanclas y corrieron a buscar la otra mientras me sonreían como cómplices. Pero lentamente se les deshacía el gesto en la cara, y dibujaban preocupación. Me cogieron por los hombros, calmando mi agobio. Tampoco entendían no verle por allí, ni poder encontrar mis cosas entre tod@s.

Oh Golfu! mi gato se acercó saltando, tenía todo el cuerpo erizado y, sin esperarlo, se me tiró encima y me mordió la mano. No sé qué pasa! qué le pasa!? que le han hecho? estaba rabioso y no me soltaba la mano, me agité hasta que cayó al suelo. Entonces salió corriendo detrás de su madre, que no tenía muy buen aspecto. La gata no debería estar aquí, no entiendo como a podido llegar hasta aquí, si hace meses que la dejé con su dueño en la otra punta de Barcelona.
Mientrastanto, mis amigas seguían hablando al otro lado del muro, fuera del recinto, mientras yo me ponía el albornoz que me había traído otro amigo de él, el que seguía quién sabe dónde...
En cuanto a su amigo, no sabía como decirle lo mucho que me alegraba de que estuviese allí conmigo, me encantaba hablar con él desde el día que mi pareja me lo presentó y en menos de una hora era capaz de sentirle más cerca que al desparecido de su amigo, el que ocupaba mi corazón, y mi pensamiento a todas horas.

En un instante, al alzar la mirada, me dí cuenta que se dirigían tranquilamente hacia la entrada, mientras comentaban el bar al que irían; y yo allí de pie, sin poder apoyarme en nada ahora...

Vaya... otra vez despierta a estas horas. No! Sólo son las 6 de la mañana, aún faltan 2 horas de cama. Pero allí estaba él, como un lirón, con esa media sonrisa que pone cuando duerme. Me encanta. Le hubiese mordisqueado también esos brazos que me vuelven loca, pero me quedo con sus labios y sus mejillas. T'estimo. Intentaré quedarme dormida otra vez, a ver si hay suerte.

Ahora, justo un año después de empeñarme en conciliar el sueño de manera románticamente excéntrica, neurótica y arriesgada, soñar sigue siendo crucial para entender y pillarme infraganti cuando me engaño a mi misma para ser descaradamente feliz [...] Continua

3 comentaris:

  1. M'agrada la desorientació del teu personatge... les coses inconnexes, de difícil comprensió, fan sentir que estem en un somni, perduts en desitjos i emocions que no sabem d'on venen ni cap on van... excepte el lligam amb "ell"...

    Sovint utilitzem els somnis i l'art, sobretot la ficció, per construir i viure d'altres maneres altres realitats i històries... Però crec que aquest somni, aquest relat té un gir especial... perquè sembla que el teu personatge, "ella", prefereix seguir somiant i buscant-lo a "ell" en somnis, que tenir-lo allà al seu costat, amb ella al llit... Com si l'estimés dintre dels seus somnis i no en la realitat compartida... Això és habitual en persones somiadores, idealistes o que ens deixem portar per detalls que estimem molt, però després hi ha altres realitats que ens fan despertar i comprendre la diferència en com vivim les persones les coses... i quan deixa de ser bonic, més val no enganyar-nos i reendreçar un poc la nostra vida... sempre ens quedaran els somnis... però és que hi ha tantes coses boniques per viureeee!!! ;)

    Gràcies!!

    Maties.

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  2. Malsons d'hivern com aquest funcionen com la caixa de Pandora al cap d'uns dies. Al cap d'unes setmanes en el seu cas, que l'havia perdut en somnis perquè a la realitat només hi era de cos present... i, sense saber-ho, ella va obrir la caixa de Pandora.

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  3. A veces en los sueños perdemos aquellos que más queremos. Yo creo que es una forma de "castigarnos" en el subconsciente por tener algo bueno en nuestras manos, como si en realidad no nos lo mereciéramos...
    Estás relatando un sueño con el que me siento muy identificada. Esas pérdidas las sueño muy a menudo. Y son terriblemente angustiosas, sobre todo si no puedes hacer nada para recuperar lo perdido.
    Un beso grande, soñadora.

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